Antes de entrar de lleno a explicar con detalle los hábitos que dan nombre a su principal obra, Stephen R. Covey advierte que sus 7 hábitos no son independientes entre sí, si no que forman un conjunto integrado secuencial, un camino hacia la madurez: desde la dependencia hacia la interdependencia pasando necesariamente por la independencia.
Según este revelador esquema, tres son las fases hacia la madurez.![]()
Dependencia. Paradigma del tú: Al nacer, somos totalmente dependientes, sin el cuidado de otras personas no sobreviviríamos (tú me cuidas, tu haces o no lo que tienes que hacer y yo te culpo si no lo hacss… ), cuando poco a poco, podemos hacernos cargo de nuestra persona en todos los ámbitos (físico, mental, emocional y económico), llega la siguiente fase.
Independencia. Paradigma del yo: Yo puedo hacerlo, yo soy responsable, yo me basto a mí mismo. Podemos desenvolvernos por nuestros propios medios. Se ve a simple vista que la independencia es más madura que la dependencia, y se ha ensalzado tanto la independencia, se ha puesto tanto enfasis en el paso de dependencia a independencia, que a menudo se olvida que este no es el final del camino, y que, cuando hemos logrado ser independientes, estamos listos para la tercera fase de la madurez.
Interdependencia. Paradigma del nosotros. Nosotros podemos cooperar, nosotros podemos combinar nuestros talentos y actitudes para crear juntos algo mejor y más importante. Una vez que hemos alcanzado la independencia, podemos atrevernos con la interdependencia, pero no antes.

me gustaria conocer mas sobre el tema tratado en esta edicion por favor enviemelo gracias.
[…] Antes de entrar de lleno a explicar con detalle los hábitos que dan nombre a su principal obra, Stephen R. Covey advierte que sus 7 hábitos no son independientes entre sí, si no que forman un conjunto integrado secuencial, un camino hacia la madurez: desde la dependencia hacia la interdependencia pasando necesariamente por la independencia. Según este revelador esquema, tres son las fases hacia la madurez. Dependencia. Paradigma del tú: Al nacer, somos totalmente dependientes, sin el cuidado de otras personas no sobreviviríamos (tú me cuidas, tu haces o no lo que tienes que hacer y yo te culpo si no lo hacss… ), cuando poco a poco, podemos hacernos cargo de nuestra persona en todos los ámbitos (físico, mental, emocional y económico), llega la siguiente fase. Independencia. Paradigma del yo: Yo puedo hacerlo, yo soy responsable, yo me basto a mí mismo. Podemos desenvolvernos por nuestros propios medios. Se ve a simple vista que la independencia es más madura que la dependencia, y se ha ensalzado tanto la independencia, se ha puesto tanto enfasis en el paso de dependencia a independencia, que a menudo se olvida que este no es el final del camino, y que, cuando hemos logrado ser independientes, estamos listos para la tercera fase de la madurez. Interdependencia. Paradigma del nosotros. Nosotros podemos cooperar, nosotros podemos combinar nuestros talentos y actitudes para crear juntos algo mejor y más importante. Una vez que hemos alcanzado la independencia, podemos atrevernos con la interdependencia, pero no antes. FUENTE […]
[…] seres humanos no somos islas (o no deberíamos serlo), somos interdependientes. Las estaciones son verdaderos equipos y nuestro trabajo es brindar servicio. Hay distintos […]
[…] que hemos alcanzado la independencia, podemos atrevernos con la interdependencia, pero no antes. FUENTE Author jfigueredoPosted on 28 abril, […]