Leer más rápido. Fundamentos

La velocidad de lectura se mide en palabras por minuto, y se puede realizar un test on line en todotest o en esta página de promoción del software readersoft (que da el resultado en carácteres por minuto). También es posible realizarlo manualmente, seleccionando unas cuantas páginas de un libro y calculando el número medio de palabras por página; la velocidad de lectura, expresada en palabras por minutos sería igual a

Número de páginas leídas x Número medio de palabras por página
______________________________________________________
Número de minutos empleados en la lectura

Sea cual sea el valor alcanzado, es obvio que aumentar la capacidad de lectura, sin disminuir la concetración y la atención en el texto, aumenta nuestra productividad y rendimiento, dado la gran cantidad de material escrito (en soporte digital o en papel) al que nos tenemos que enfrentar en un día normal.

La velocidad media de lectura está en torno a las 250 palabras por minuto, y puede incrementarse hasta 1.000, ¡leer cuatro veces más rápido!.

El tema da para mucho, y dedicaré varios posts a este tema (hay un blog monotemático), pero lo más importante a tener en cuenta, son estos tres consejos fundamentales:

  • Suprimir las vueltas atrás: avanzar continuamente en el texto, la gran mayoría de ellas se deben al temor y no contribuyen a la comprensión.
  • Reducir el tiempo de cada fijación: leemos a base de posar los ojos en el texto, desplazando la vista y volviendo a posarlos, el ojo sólo ve con claridad cuando está inmovil, deberíamos reducir el tiempo de cada fijación a un cuarto de segundo.
  • Ampliar el ámbito de cada fijación: cada vez que se posan los ojos en el texto deberíamos poder abarcar de tres a cinco palabras simultaneamente.

5 comments to Leer más rápido. Fundamentos

  • […] Si nos imaginamos delante de nosotros un gran círculo de aproximadamente medio metro, e intentamos seguirlo con los ojos lenta y cuidadosamente, nuestros ojos no describirán un círculo perfecto, si no más bien un polígono irregular, sin embargo, si alguién traza con su dedo en el aire un círculo, podremos seguir su punta hasta describir un círculo mucho más perfecto. Este ejemplo demuestra que, si guiamos a nuestros ojos sobre el texto, moviendo el dedo con rápidez, conseguiremos leer más rápido de lo que lo hacemos actualmente, si bien es cierto de que, al principio, se puede tener la impresión subjetiva de que el apoyo visual disminuye la velocidad lectora, cuestión que se explica porque nos imáginamos leer mucho más rápido de lo que en realidad leemos. Una prueba interesante es medir nuestra velocidad lectora como ya expliqué, con apoyo visual y sin él.   […]

  • wilmer

    División del tiempo histórico
    No hay un acuerdo universal sobre la periodización en Historia, aunque sí un consenso académico sobre los periodos de la Historia de la Civilización Occidental, basado en los términos acuñados por Cristóbal Celarius (Edades Antigua, Media y Moderna), que pone al mundo clásico y su renacimiento como los hechos determinantes para la división. La acusación de eurocentrismo que se hace a tal periodización no debe impedir conocerla, por ser la más utilizada.

    En el siglo XVI los historiadores de la literatura y los filólogos, estudiando el latín señalaron tres fases en su gradual evolución: la “alta edad” o “superior” que llegaba hasta Constantino, etapa del latín clásico; la “edad media” de la lengua, que alcanzaba desde Constantino a Carlomagno (siglos IV al IX), y la “edad ínfima” iniciada en el 842 con el primer texto en romance, Los Juramentos de Estrasburgo, Por eso precisamente Ch. D. Du Cange tituló su famoso diccionario Glossarium ad scriptores mediae et infimae latinitatis (Paris, 1678). La primera ocasión en que se designa el término “Edad media” con sentido histórico parece haber sido en 1639, por el liejense Rasuin en su Laodium. La expresión pasaría desde ese mismo siglo XVII a designar el período de transición entre la antigüedad clásica y el renacer de su cultura experimentada en la Edad Nueva que habita tomado cuerpo a lo largo del siglo XV. Y, en consecuencia, su uso tendía a menospreciar los valores de dicha edad intermedia como un puente o una noche de “mil años”. Los pedagogos fueron los responsables de que este nuevo concepto de la Edad Media adquiriera carta de naturaleza en los manuales o síntesis de historia. Un profesor de fines del siglo XVII, Cristóbal Séller (1634-1707) o Celarius –como gustaba llamarse latinizando su nombre a la manera humanista- introdujo la modalidad en uno de los manuales escolares de Historia Antigua editado en 1685, y la claridad que implicaba para la explicación histórica le indujo a repartirla en otro, titulado: Historia Medii Aevi a temporibus Constanini Magni ad Constaninopolim a Turcis captam deducta (Jena, 1688). Otro profesor, Loescher, la repitió en un manual alemán: Geschicchte der Mittleren Zeiten (1725), y no tardó en generalizarse el nuevo concepto, porque resultaba cómoda esa división de la Historia. [2]

  • Apartir de hoy empezare a realiuzar mas ejercicios, exelente texto, gracias por la informacion

  • Muy interesante el tema, de hoy en adelante intentare aprender a leer mas rapido : )

  • saber leer, y hacerlo rápido implica que uno a leído por lo menosl doscientos cincuenta palabras, cuando el referente deben ser 1000, el ojo el captador, sin embargo la mente lo registra y el cerebro lo procesa

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