Lo que saben los líderes sobre la gestión del cambio, escrito por Tim Ursiny y Barbara Kay, y publicado en España por Gestión 2000, es un libro intenso. Digo esto por que a pesar de su brevedad (113 páginas) está repleto de ideas con gran relevancia práctica y que requieren de tiempo para ser comprendidas, añadidas a nuestros recursos y poder poner así en marcha.
Como vengo utilizando este blog para digerir las ideas ajenas (escribir para comprender, conservar y tener a mano a fin de aplicarlas) de este libro van a salir varios posts.
El primero de ellos, que es este, se refiere a las etapas del cambio, entendido como proceso. Aunque hay multitud de enumeraciones de las etapas del cambio según diversos autores (Elisabeth Kubler-Ross, Dennis O’Connor, Donald Wolfe, Perlman, Takacs) Ursiny y Kay resumen y simplifican en tres.
- Conmoción. La primera respuesta que se produce frente al cambio, ya sea este féliz (ascenso) o triste (una pérdida) es un apartamiento de la rutina, una conmoción.
- Adaptación. En una segunda fase del proceso, intentamos adaptar nuestras emociones, pensamientos y acciones a la nueva realidad producto del cambio, a veces con éxito, a veces sin él. Este período se caracteriza por los sentimientos en conflicto y los esfuerzos por recuperar la confianza y la estabilidad.
- Resultado. Según lo que hubiéramos decidido y experimentado en las fases de conmoción y adaptación, así se produce el resultado del cambio:
- si vacilamos, el resultado podría ser una recuperación parcial de la situación de partida o el estancamiento y la inestabilidad,
- si seguimos estrategias de éxito, el resultado será una transformación positiva, un gran rendimiento y la victoria.
Un ejemplo que ilustra estas tres fases es el de las reacciones de dos asesores financieros (pongamos Bill y Mike) a la caída de los mercados financieros en 2001. Ambos estaban acostumbrados a obtener continuos éxitos profesionales, proporcionando a sus clientes grandes retornos en sus inversiones. Cuando esto cambió, Bill y Mike se encontraron conmocionados, pero mientras Bill optó por evitar a sus clientes “a ver que pasaba”, Mike aprovechó el momento para profundizar las relaciones con sus clientes que estaban perdiendo dinero, y captar más clientes (los que Bill evitaba), lo que supuso mejorar sustancialmente su volumen de negocio.