James T. McKay
    dijo “Independientemente del nivel de su capacidad, posee un potencial mayor que el que puede desarrollar en toda su vida.”

Definiendo valores personales: la Excelencia

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, la Excelencia, en su primera acepción es “Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo.”

La excelencia, en el ámbito de la gestión de la calidad, se define como “el conjunto de practicas sobresalientes en la gestión de una organización y el logro de resultados basados en conceptos fundamentales que incluyen: la orientación hacia los resultados, orientación al cliente, liderazgo y perseverancia, procesos y hechos, implicación de las personas, mejora continua e innovación, alianzas mutuamente beneficiosas y responsabilidad social.” (fuente, EuskoSare).

Aunque estas definiciones sirvan  como punto de partida, no es lo que estoy buscando; me interesa la excelencia considerada como un valor personal.

¿Qué apreciamos y preferimos cuando elegimos la excelencia como valor personal? Las cosas bien hechas. Nuestro trabajo totalmente terminado, y con una calidad excepcional. Preferimos eso a dejar las cosas a medias, “a pasar” o “para ir tirando”.

¿Qué actitudes y comportamientos trae consigo la opción por la excelencia?

  • Dedicar el tiempo necesario a cada tarea, organizándonos para evitar atracones de última hora y el tener que trabajar con prisa.
  • Estar orientados al cliente, en el sentido de tener presente sus requisitos y su punto de vista cuando  preparamos y revisamos nuestro trabajo, y buscar y respetar su opinión después de haberlo entregado. Hablo aquí de cliente en un sentido amplio: aquel que recibe nuestro trabajo, ya sea interno o externo a la organización.
  • Revisar: una vez acabado nuestro trabajo, con toda atención y cuidado volver a verlo para, si cabe, mejorarlo, pero sin caer en una obsesión paralizadora por la perfección.
  • Mejora continua. Ver en cada error una oportunidad de aprender, oír los juicios de nuestros clientes sobre lo que hacemos, pedirles consejos para mejorar y aplicarlos.

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9º principio de eficacia personal de Brian Tracy: fórmese continuamente

El aprendizaje continuo es el requisito mínimo para el éxito en cualquier campo

La idea clave del capítulo 9 de ¡Tráguese ese sapo!, es la siguiente: si nos sentimos débiles, deficientes, o faltos de confianza en alguna de las áreas claves de una tarea pendiente, la postergaremos, o a contrariu sensu, cuanto mejores seamos en una tarea, más energía y motivación tendremos para entregarnos a ella. Al estar convencidos de que podemos hacer bien un trabajo, estamos preparados para hacerlo rápido y bien.

Siguiendo con este razonamiento, mejorar personal y profesionalmente, ahorra tiempo. Desde un punto de vista práctico, el consejo de Brian Tracy es identificar las cosas más importantes que tenemos que hacer, y luego hacer y cumplir un plan para mejorar continuamente nuestras habilidades en esas áreas. Podemos aprender cualquier habilidad que necesitemos (hablar en público, habilidades comerciales, de negociación, etc.) solo tenemos que decidirlo y convertirlo en una de nuestras prioridades

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Una de herramientas gratis

Por circunstancias, me he encontrado una lista de mis herramientas software preferidas y de uso cotidiano. Estimo que  muchos de los lectores de este blog las conocerá en su mayoría , así que las describiré muy brevemente, para que se puedan ver de unn vistazo. Si alguien encuentra algo interesante, puede luego profundizar.

Son todas gratuitas.

Evernote (http://evernote.com) es la extensión perfecta para tu cerebro, permite archivar texto, pdf, notas de voz, imágenes y tenerlo disponible desde cualquier dispositivo: hay aplicación para Blackberry, Windows Mobile, iPhone e iPod Touch (y más). Las formas que yo uso para añadir y consultar notas son: la página web, el programa para Blackberry y el software para windows xp. En este enlace hay una serie de artículos de Berto Pena  sobre esta herramienta http://thinkwasabi.com/evernote/

Google Reader. Es la mejor forma que conozco de estar actualizado, es un lector de fuentes RSS, me permite leer cientos de noticias al día sobre temas de mi interés en unas dos sesiones de 15 minutos. Tienes que crear una cuenta en http://google.com/reader y luego añadir las fuentes que te interesen, aquí tienes algunos ejemplos:

Delicious Sirve para almacenar de forma ordenada direcciones de internet, en este enlace puedes ver las direcciones que yo he guardado http://delicious.com/Estevo y abrir una cuenta (puedes elegir que otros puedan ver tus bookmarks o no)

Dropbox
Es la que uso desde hace menos tiempo, y ahora me pregunto como podría vivir antes si ella. Crea una carpeta en tu disco duro de 2Gb máximos de tamaño, todos los archivos y carpetas que guardes en esa carpeta de tu ordenador se pueden acceder: desde cualquier otro ordenador tuyo en el que tengas instalado dropbox, la página web. La aplicación para blackberry está "coming soon" y la de iPhone funciona de maravilla. Si te registras desde este enlace, por el programa de “Referral”, dispondrás d2 2,25 Gb (en lugar de 2Gb), y a mí me regalarán 250 MB de espacio adicional.

Regístrate en Dropbox (es gratis)Freemind. Un software de escritorio para elaborar esquemas y mapas mentales, para saber más, el artículo de la wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/FreeMind

Gantt project, sirve para hacer diagramas de Gantt o cronogramas. :http://www.ganttproject.biz/

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12ª Ley de Maxwell: Ley del otorgamiento de poderes

Solo los líderes seguros otorgan poder a otros

Los Ford no otorgaban poderes

Ilustra Maxwell la importancia de esta ley, a contrario sensu con la historia de Henry Ford I y II (abuelo y nieto): el abuelo fundó la bien conocida Ford Motor Company en 1903, y su declaración de visión es un clásico que aparece en varios manuales de estrategia empresarial:

Fabricaré un vehículo motorizado para la gran multitud. Será lo suficientemente grande para la familia, pero suficientemente pequeño como para que un individuo pueda conducirlo y cuidarlo. Será fabricado con los mejores materiales, por los mejores hombres que pueda contratar, según los diseños más sencillos que la ingeniería moderna pueda idear. Pero tendrá un precio tan bajo, qué todo hombre que reciba un buen salario podrá poseer uno y disfrutar con su familia las bendiciones de las horas placenteras en los grandes espacios abiertos de Dios.

Alcanzó esa visión y en 1914 producía casi la mitad de todos los automóviles vendidos en Estados Unidos: el modelo T, diseñado personalmente por el propio Ford. No admitió por mucho tiempo cambios ni mejoras en su modelo, y solo en 1927 accedió de mala gana a lanzar un segundo modelo (Modelo A). En 1931 había perdido mucha cuota de mercado, pasando del inicial 50% a un 31%.

En principio, a Henry Ford I lo iba a suceder su hijo Edsel, que había trabajado en la Ford Motor Company desde niño. Henry Ford lo nombró presidente, pero al mismo tiempo, lo minaba apoyando a otros líderes en detrimento de su propio hijo. El viejo Henry era un líder poco seguro que no otorgaba poder a otros. En 1943, cuando Edsel contaba con 49 años, murió de forma repentina. En 1945, su hijo, Henry Ford II, de 26 años fue nombrado presidente de la compañía. Consciente de sus limitaciones, se rodeo de ejecutivos experimentados, pero viendo su puesto en peligro, Henry Ford II adoptó la siguiente pauta de comportamiento: cada vez que un ejecutivo de la Ford obtenía poder e influencia, Henry lo degradaba, o humillaba públicamente, o apoyaba a sus subordinados invitándolos a criticarlo. La siguiente cita es literal de Henry Ford II y describe su estilo de liderazgo, contrario a la ley del otorgamiento de poderes:

No permitas que un hombre que trabaja para ti se sienta muy a gusto. No dejes que se acomode ni que establezca sus costumbres. Siempre haz lo opuesto a lo que él espera. Mantén a tu gente ansiosa y fuera de equilibrio.

Lincoln, un líder seguro de sí mismo otorgando poderes

Tanto como se empeño Henry Ford en quebrantar la Ley del Otorgamiento de Poderes, motivando y minando alternativamente a los líderes de su organización, se empeñó Abraham Lincoln en aplicarla: conformó su gabinete con todos sus antagonistas políticos, y respecto a la forma de relacionarse con sus subordinados, se refleja en este mensaje enviado al general George G. Meade:

No será estorbado por instrucciones de último minuto de estas oficinas centrales. Su ejercito tiene la libertad de actuar según usted considere conveniente conforme surjan las circunstancias

Lincoln, además, aceptó siempre públicamente la responsabilidad por las batallas perdidas y las oportunidades desaprovechadas. Podía permitirse esta forma de actuar porque estaba completamente seguro de sí mismo.

Obstáculos comunes al otorgamiento de poderes

Maxwell enumera tres razones por las cuales  muchos lideres no respetan la Ley del Otorgamiento de Poderes:

  • Deseo de seguridad en el trabajo. Muchos piensan que si enseñan o ayudan a otros, se podrá prescindir de él, pero lo cierto es justo lo contrario: la paradoja del otorgamiento de poderes (quien continuamente pueda otorgar poderes a otros y les ayude a desarrollarlos se convertirá en indispensable para la organización)
  • Resistencia al cambio. El otorgamiento de poderes estimula a las personas a crecer y a hacer innovaciones, lo que produce cambios constantes.
  • Falta de autoestima.

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El camino a la madurez según Stephen R. Covey

Antes de entrar de lleno a explicar con detalle los hábitos que dan nombre a su principal obra, Stephen R. Covey advierte que sus 7 hábitos no son independientes entre sí, si no que forman un conjunto integrado secuencial, un camino hacia la madurez: desde la dependencia hacia la interdependencia pasando necesariamente por la independencia.

madurez

Según este revelador esquema, tres son las fases hacia la madurez.

Dependencia. Paradigma del tú: Al nacer, somos totalmente dependientes, sin el cuidado de otras personas no sobreviviríamos ( me cuidas, tu haces o no lo que tienes que hacer y yo te culpo si no lo hacss… ), cuando poco a poco, podemos hacernos cargo de nuestra persona en todos los ámbitos (físico, mental, emocional y económico), llega la siguiente fase.

Independencia. Paradigma del yo: Yo puedo hacerlo, yo soy responsable, yo me basto a mí mismo. Podemos desenvolvernos por nuestros propios medios. Se ve a simple vista que la independencia es más madura que la dependencia, y se ha ensalzado tanto la independencia, se ha puesto tanto enfasis en el paso de dependencia a independencia, que a menudo se olvida que este no es el final del camino, y que, cuando hemos logrado ser independientes, estamos listos para la tercera fase de la madurez.

Interdependencia. Paradigma del nosotros. Nosotros podemos cooperar, nosotros podemos combinar nuestros talentos y actitudes para crear juntos algo mejor y más importante. Una vez que hemos alcanzado la independencia, podemos atrevernos con la interdependencia, pero no antes.

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8º principio de eficacia personal de Brian Tracy: prepárese concienzudamente antes de empezar

De 21 principios que Brian Tracy explica en su libro ¡Tráguese ese sapo!, el número 8 resulta para mí bastante obvio:

Ordene su zona de trabajo para que sea cómoda, atractiva y propicia para trabajar un tiempo prolongado

Recomienda este autor, que antes de empezar a trabajar despejemos la mesa, dejando en ella únicamente lo necesario para llevar a cabo la próxima tarea. La idea es tener a mano todos los informes, teléfonos y direcciones, materiales que nos vayan a hacer falta para poder, de una sentada, empezar y rematar la tarea. Por otro lado, un escritorio, con una silla cómoda, bien dispuesto y ordenado hará que nos resulte más fácil sentarnos y concéntranos en la tarea, haciendo placentera la experiencia de trabajar e incrementando nuestra productividad.

Este principio, lo aplico personalmente de forma especial cuando hago alguna receta de cocina o repostería:

  1. Despejo la zona de trabajo
  2. Dispongo de forma adecuada todos los accesorios necesarios
  3. Reúno los ingredientes, ya pesados y medidos, listos para incorporar a la receta

Esta preparación previa hace mucho más placentera la experiencia de cocinar.

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El hacha del vecino de Ben Franklin

Cuenta en su autobiografía el bueno de Benjamín Franklin la siguiente anécdota:

Es como el hombre que después de comprar un hacha a mi vecino herrero quería tener toda su superficie tan brillante como el filo; el herrero accedió a pulírsela tan brillante si él le daba vueltas a la rueda. Así la giró mientras el herrero presionaba firme y fuertemente la ancha hoja del hacha sobre la piedra, lo que hacía muy fatigoso dar las vueltas. el hombre venía desde la rueda a cada momento para ver como iba el trabajo, y al fin tomó su hacha como estaba sin pulirla más:

- No –le dijo el herrero- da vueltas, da vueltas; haremos que se pula poco a poco, ya que aún está llena de manchas.

- Sí –le contestó el hombre- pero parece que me gusta más un hacha con manchas.

Y la trae a colación a propósito de su gusto personal por el orden, y al esfuerzo que le suponía tener cada cosa en su sitio. Tanto esfuerzo le costaba, que muchas veces estuvo cerca de abandonar su empeño en ser ordenado, pensando que, si se supiera lo mucho que se exigía a sí mismo en ese aspecto, podría parecer ridículo, y que un hombre bueno debe de permitirse algún defectillo, para ser tolerado por sus amigos. Estuvo cerca de abandonar… pero no abandonó, y aunque se quedó lejos de la perfección que ambicionaba, el continuo esfuerzo realizado persiguiendo dicha perfección lo hizo ser un hombre mejor y más feliz.

Lo que se extraé de esta historia:

  • La excelencia personal tiene un precio muy alto (nuestro esfuerzo) que tenemos que pagar nosotros y nadie más.
  • Si nos empeñamos a ser perfectos, algún día seremos buenos.

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¿Qué son los valores?

Alguna vez comenté en este blog la importancia de definir los valores dentro de la realización de un plan estratégico personal, así que he pensado que sería buena idea dedicar algún post a definir y concretar valores (ej. excelencia, integridad, servicio, libertad, seguridad…), pero, puestos a definir, antes de entrar en valores concretos me gustaría responder a esta pregunta:¿qué son los valores?

1. Los valores son convicciones profundas de los seres humanos que determinan su manera de ser y orientan su conducta.

La solidaridad frente a la indiferencia, la justicia frente al abuso, el amor frente al odio.

2. Los valores involucran nuestros sentimientos y emociones.

Cuando valoramos la paz, nos molesta y nos hiere la guerra.
Cuando valoramos la libertad nos enoja y lacera la esclavitud.
Cuando valoramos el amor y lastima el odio.

3. Valores, actitudes y conducta están relacionados.

Los valores son creencias o convicciones de que algo es preferible y digno de aprecio. Una actitud es una disposición a actuar de acuerdo a determinadas creencias, sentimientos y valores. A su vez las actitudes se expresan en comportamientos y opiniones que se manifiestan de manera espontánea.

valores

4. Los valores se jerarquizan por criterios de importancia

Cada persona construye su escala de valores personales. esto quiere decir que las personas preferimos unos valores a otros.

5. Los valores más importantes de la persona forman parte de su identidad. orientan sus decisiones frente a sus deseos e impulsos y fortalecen su sentido del deber ser.

Por ejemplo, una maestra responsable hará todo lo que esté en sus manos para que sus alumnos alcancen los objetivos educativos del ciclo escolar, se sentirá mal consigo misma si por razones claramente atribuidas a ella, los niños no reciben las oportunidades de aprendizaje que debieran. Solo sentimos pesar al hacer algo incorrecto cuando el valor en cuestión es parte de nuestro ser.

Fuente;calendario de Valores 2007-2008

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Las virtudes de Benjamin Franklin y su método de autoexamen

Benjamin Franklin Ya sea por su relevante papel en la fundación de los Estados Unidos de Ámérica (no en vano su rostro está impreso en los billetes de 100 dolares)  o por su labor como inventor (pararrayos, aletas de nadador, lentes bifocales…) seguro que todos hemos oído hablar de Benjamin Franklin.

Según recoge en su autobiografía, en torno a 1728 (contaba 22 años) se propuso alcanzar la perfección moral, y pronto cayó en la cuenta de que para lograr su propósito no bastaba con querer ser totalmente virtuoso. Elaboró una lista de virtudes, intentando englobar todo lo que le parecía bueno y deseable y optando por poner más nombres y menos ideas, antes que más ideas y menos nombres. Así obtuvo esta lista de 13 virtudes:

  1. Templanza: No comer hasta hartarse. No beber hasta alegrarse.
  2. Silencio:No hablar sino lo que beneficie a otros o a uno mismo. Evitar las conversaciones frívolas.
  3. Orden: Colocar cada cosa en su sitio. Dedicar a cada parte de nuestro negocio su tiempo.
  4. Determinación: Decidirse a llevar a cabo lo que sea necesario. Llevar a cabo sin falta lo que se decida.
  5. Frugalidad: No gastar excepto para beneficiar a otros o a uno mismo, es decir, no desperdiciar nada
  6. Diligencia: No perder el tiempo. Estar siempre ocupado en algo útil. Cortar todas las acciones innecesarias.
  7. Sinceridad: No utilizar ningún artificio nocivo. Pensar con inocencia y justicia, y, si hablamos, obrar en consecuencia.
  8. Justicia: No perjudicar a nadie diciendo injurias u omitiendo las buenas obras a que estamos obligados.
  9. Moderación: Evitar los extremos. Evita sentirse ofendido por las injurias tanto como creas que lo merecen.
  10. Limpieza: No tolerar la suciedad en el cuerpo, vestido o habitación.
  11. Tranquilidad: No te molestes por nimiedades o por accidentes comunes o inevitables.
  12. Castidad: Usar rara vez el sexo excepto para la salud o descendencia; nunca hasta la torpeza o debilidad, o perjudicar nuestra paz o reputación, o la de los demás.
  13. Humildad: Imitar a Jesús y a Sócrates.

Debe indicarse que el orden establecido de las 13 virtudes no es casual, si no premeditado y elegido por Franklin (por ejemplo, una vez obtenida y consolidada la virtud de la templanza, lograr el silencio será más fácil).

Es muy probable que cada uno de nosotros hubiera elegido otras virtudes, o las habría definido de distinta forma, pero el método que Benjamin Franklin utilizaba para autoevaluarse, nos servirá a todos. Cada semana se centraba en una sola de las virtudes (enfoque), y se esforzaba en ser fiel a ella en todos y cada uno de sus actos, dejando las otras doce a su suerte natural, a la noche, en su diario, cubría un cuadro similar a este (él utilizaba la inicial de las virtudes, yo he puesto el nombre completo):

 

Lunes

Martes

Miérc.

Jueves

Viernes

Sábado

Domingo

Templanza

             

Silencio

             

Orden

             

Determinación

             

Frugalidad

             

Diligencia

             

Sinceridad

             

Justicia

             

Moderación

             

Limpieza

             

Tranquilidad

             

Castidad

             

Humildad

             
 
Por cada falta cometida el lunes contra la virtud “templanza”, anotaba en la casilla correspondiente un pequeño punto negro. Su objetivo pues, era lograr pasar la primera semana sin anotar ni un solo punto en la primera línea, para poder luego en la segunda semana ampliar su atención al silencio, por estar ya el hábito de la templanza adquirido. Con este método y trece virtudes, podría hacer un recorrido completo en trece semanas y cuatro en un año. Al empezar a usar este método le sorprendió a Benjamín encontrarse con más faltas de las que había imaginado, pero logró hacerlas disminuir. No nos cuenta si llegó a realizar el objetivo de no hacer ninguna marca, en ninguna de las virtudes.

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Todos somos capaces, todos somos incapaces

Nunca me enseñaron a volar
pero el vuelo debo alzar.

Ana Belén y Víctor Manuel

Esta tarde asistí en Santiago a un acto organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección titulado “La superación personal, algo más que motivación”. Colaboraban en la organización la Fundación G-Prodis y Qcoach.

Manuel Rivero dió una interesante conferencia de 50 minutos, consistente en desplegar un decálogo para explotar nuestro talento y desarrollar nuestro potencial.

Iago Pérez Santalla, autor del libro “El ilímite de pensarse libre” presentó la ponencia “El ilímite de las personas”. Lo primero que debo agradecer a Iago, es que dedicase su ponencia a Florencio López Fernández, O cego dos vilares, ya que así me dió a conocer su interesante historia y me animó a escuchar alguna de las grabaciones que se conservan.

Iago nos explicó que todos tenemos capacidades, y todos tenemos incapacidades, e igual que no hay nadie que sirva para todo, tampoco hay nadie que no valga para nada. No existen los inútiles. Poniéndose a sí mismo como ejemplo (está aquejado de una parálisis cerebral) dijo que, si de lo que se trata es de correr una maratón, efectivamente, él es incapaz, pero si hablamos de leer un poema y comentarlo, entonces, es muy capaz, y, quizás, el incapaz el corredor de maratones. Partiendo de esta premisa, de que todos tenemos nuestras capacidades, a la sociedad, frente a los discapacitados, le caben según Iago, dos alternativas:

  • el rechazo
  • la integración natural

Dijo de la integración natural, que no se puede legislar, por que no hay ley que pueda obligar a quién no quiera, a tomarse un café con él.

Iago Pérez Santalla es autor del libro “El iímite de pensarte libre”, que espero comprar pronto.

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